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miércoles, 9 de septiembre de 2020

LA DESAPAR ECIDA TORRE DEL PUERTO DE MAZARRÓN

       Durante la baja edad media, las incursiones de piratas berberiscos se iban haciendo más frecuentes  a medida que el litoral del sureste se repoblaba y aumentaba el comercio marítimo. 

       A finales del siglo XV, el resurgir de de Almazarrón, gracias a la fabricación y exportación del alumbre, convirtió nuestras costas en una zona apetitosa para los piratas norteafricanos, lo que obligó a construir fortalezas defensivas y torres de vigilancia. Sabemos que las primeras fueron el Castillo de Los Vélez (1491-1494) y la torre del Molinete.  

        En la costa sólo había una torre, la de Santa Isabel (la Cumbre), que era insuficiente por su ubicación y sus, entonces, reducidas dimensiones. 


SAN ILDEFONSO: UNA TORRE IMPRESCINDIBLE

       El aumento de las aproximaciones piratas a nuestras costas hacía necesaria una nueva torre pero los proyectos para levantarla se iba retrasando por las dificultades  económicas para su construcción y mantenimiento.  

       Hasta tal punto se consideraba imprescindible para el sistema defensivo del Reino de Murcia que, en la carta de privilegio firmada por Felipe II, en 1572, (concesión a Almazarrón de su segregación de Lorca), además de exigir un pago de 4.311.000 maravedíes, el monarca obligaba a los vecinos a construir,  a su cargo, la citada torre que, en nuestro municipio, sería la vanguardia  para vigilancia y organización de dispositivos de defensa y la más importante por su tamaño, dotación y ubicación.

        La pérdida de Túnez (1574) y el aumento del peligro procedente del mar impulsó a la corona en bancarrota, a aprobar un amplio proyecto defensivo costero financiado con impuestos locales sobre los principales productos beneficiarios que, en Almazarrón, eran alumbre, pescado y herbajes. 

       Entre 1579 y 1581 quedaron concluidas las obras de construcción de la torre de San Ildefonso y las de remodelación de Santa Isabel.

       Este impreciso dibujo de 1799, nos da una idea aproximada de la torre vista desde la playa.

       Así fue como la red de torres litorales en la bahía de Almazarrón se amplió con las de Santa Elena (La Azohía), Puerto de Almazarrón (actual Faro), los Caballos (Ermita de Bolnuevo) y la de Santo Cristo (Cope). Todas ellas formaban parte de un complejo que se completaba con guardas móviles de vigilancia costera. Se creaba, así, un sistema defensivo que permitía la alerta a los vecinos y la rápida comunicación con los municipios circundantes.


DATOS TÉCNICOS 

       Se encontraba a una altura de 54 metros sobre el nivel del mar, junto a la cala del Moro Santo y se construyó, con diseño muy similar a la de Santa Elena (La  Azohía), Tenia base exagonal con dos plantas abovedadas y una escalera de caracol interior hasta la terraza, donde se situaba el armamento y una pequeña habitación para los torreros. En la  primera planta, sin aspilleras para iluminación interior, se encontraba el polvorín.

       Su base tenía 10 metros de diámetro y su altura, 15,7 metros. Los ángulos eran de sillería y los muros de mampostería.

        Poseía una dotación armamentística muy simple: un falconete (pequeño cañón) de libra y media, con quince balas además de  cinco mosquetes con media arroba de pólvora y plomo.

        El personal encargado de la misma era un alcaide (también responsable de la torre de Santa Isabel) y tres soldados con funciones más de vigilancia que defensivas.

       En el futuro, se fueron ampliando sus dotaciones en función de  las necesidades, llegando a tener cuatro cañones. Se ampliaron las instalaciones con el amurallamiento de una zona del monte provista de dos cañones. 

       A lo largo de los casi trescientos años que mantuvo su función, buena parte de las dependencias se encontraban en mal estado o desabastecidas de personal por la escasa voluntad de la población para atender  los gastos.


DENOMINACIONES  

       La torre recibió la denominación de San Ildefonso pero, popularmente era conocida como torre de (la) “testa” o “punta”, por encontrarse en la “cabeza” del cerro que protegía el oeste del puerto. También le llamaba torre nueva para diferenciarla de la de Santa Isabel, que pasó a ser la torre vieja, En la cartografía de la época suele aparecer como Torre de Almazarrón 

       Por deformaciones fonéticas fue conocida como torre de San Alfonso,  Ylefonso o Elifonso.


EL FIN DE LA TORRE 

       Se cuenta que, en 1785 habitaba las dependencias el alcaide con su esposa e hijos. En la madrugada del 18 de octubre se desató una tormenta y un rayo cayó sobre las dependencias provocando un incendio cuyos humos causaron la muerte de Antonia Ruiz, la mujer del alcaide. 

      A finales del siglo XVIII, las naciones europeas habían reducido notablemente el peligro de la piratería norteafricana y las instalaciones de nuestra torre, cada vez peor conservadas, fueron usadas por el cuerpo de carabineros para vigilar el contrabando. 

        En 1861 se encontraba parcialmente derruida y se aprovecharon los restos para construir el primitivo faro, que acabaría siendo sustituido por el faro actual.

                                           Sabina García Moreno y Jerónimo García Jorquera


martes, 24 de marzo de 2020

COMUNICACIÓN: DIFICULTADES CON ESTE BLOG

Hace tiempo que Blogger no me permite acceder a varias opciones, entre ellas las de leer y autorizar comentarios.
Quienes deseen contactar pueden hacerlo al Email jeronimogj@yahoo.es.

martes, 10 de diciembre de 2019

GARUM: PRODUCTO ESTRELLA DE LA FACTORÍA ROMANA DE SALAZONES DE PUERTO DE MAZARRÓN

Expongo a continuación el artículo con el que he colaborado en el libro de fiestas Mazarrón-2019.

Fenicios y griegos explotaron nuestras minas de plomo, y plata, aparte de otros productos como cereales, olivos, vides, higueras, esparto, etc. así como la pesca y los salazones. Bajo el dominio, romano se intensificaron todas esas actividades aumentando la fama y la relevancia económica de nuestro municipio, gracias a la calidad de sus productos y a las redes de comercialización.
El  garum
Cuando visitamos la Sala Arqueológica de Puerto de Mazarrón contemplamos una pequeña parte de la más importante factoría de salazones de la época romana en nuestra localidad. Esas instalaciones alcanzaron el apogeo en los siglos IV y V d. C. con la venta de sus productos en todas las ciudades mediterráneas. Entre ellos alcanzó fama, por su calidad y precio, el garum, una salsa cuya denominación procede de la palabra griega “garos” (caballa) pescado básico usado en su fabricación. 
Elaboración
No hay documentación escrita sobre la fabricación del garum pero, teniendo en cuenta algunos procesos de salazón y los estudios realizados sobre restos encontrados en ánforas, los pasos para su elaboración podrían ser, con variaciones según los lugares, los siguientes:
● Se preparaban piletas o grandes vasijas de boca ancha y fondo plano, cubiertas interiormente con una especie de cemento impermeable (“signinum”).
● El fondo se cubría de hierbas aromáticas como poleo, tomillo, eneldo, hierbabuena, salvia, cilantro, etc.
● Sobre esa base se alternaban capas de sal con las de trozos de pescado graso (caballa, atún, melva, bonito, sardina, boquerón, estornino, etc.) que incluían vísceras, huevos y sangre, a los que se añadían ostras, almejas, lapas y especias como orégano, pimienta o semillas de hinojo entre otras.
● Durante varias semanas de verano, esa masa alcanzaba temperaturas de 40 a 50 grados, lo que potenciaba la fermentación y que parte del pescado se convirtiera en líquido. La putrefacción se impedía gracias a la combinación adecuada de sal, temperatura y especias.
● Tras ser removida con palas de madera, se sacaba de las piletas y, mediante cestos, se dejaba filtrar por su propio peso. La salsa obtenida era la “muria” o el garum más puro. Los filtrados sucesivos, por presión, ofrecían una pasta líquida (“hallec”) de menos calidad aunque también muy apreciada. 
En ocasiones se aceleraba la fermentación sometiendo la mezcla al fuego, pero el garum así obtenido era de menos calidad.
Había recetas variadas y los sabores y calidades dependían de los componentes, sus proporciones y las condiciones ambientales.
Labores  accesorias
El entramado industrial requería labores complementarias como la pesca, la producción de sal en las antiguas salinas (terrenos de la actual Ordenación Bahía); la fabricación de ánforas; obras de albañilería; elaboración de cestas de filtrado y  recolección de hierbas.  
Envasado, comercialización y usos
El resultado del proceso era una salsa espesa, oscura y brillante que
Ánforas en la factoría romana de salazones (Puerto de Mazarrón)
se envasaba en ánforas impermeabilizadas, cerradas con cerámica o un tapón de corcho cubierto con una masa de cal y un sello de bronce con el nombre del fabricante. Las vasijas podían llevar inscripciones sobre el contenido: grado de calidad, intensidad del sabor picante o ácido, fecha y lugar de producción.
Cartago Nova y el sureste de Hispania eran la principal zona exportadora del famoso “garum sociorum”, elaborado por grandes empresas asociadas, que garantizaban la pureza. 

El litro de garum podía alcanzar el precio de unas 180 piezas de plata lo que, unido a su calidad, lo convertía en estrella de las factorías.
Por su intensidad y acidez no se consumía directamente y se usaba para dar sabor a numerosos platos de pescado, carnes o vegetales, como albóndigas con guisantes o habas en salsa. En ocasiones lo suavizaban mezclándolo con vino (oenogarum), agua (hidrogarum) o aceite (oleogarum).  
El garum que se comercializa actualmente no se asemeja al producto romano ni en la elaboración, ni en los componentes, ni en el sabor, ni en el precio. ¿La razón? Muy simple: no es garum.
                                           
                                                                                          Jerónimo García Jorquera

sábado, 8 de diciembre de 2018

EL ORIGEN DEL NOMBRE DE MAZARRÓN

 Por Jerónimo García Jorquera

 Artículo publicado en la Revista de Fiestas, Mazarrón 2018

En la segunda mitad del siglo XV, el conjunto formado  por  las instalaciones industriales situadas en torno al cerro de San Cristóbal, germen del actual núcleo urbano, era conocido como “Casas de los Alumbres del Almaçarron”, aunque  a nivel local se denominaban casas mayores, para diferenciarlas de un pequeño y antiguo poblado (casas menores) situado junto a la rambla de las Moreras. Un siglo después, en 1572, el año de la segregación de Lorca, la denominación oficial de nuestro municipio era “Villa de Almaçarrón”, que pronto se convirtió en Almazarrón. En el siglo XVIII empezó a escribirse sin la primera sílaba “Al”, posiblemente para diferenciar Almazarrón con mayúscula (municipio) de  almazarrón con minúscula (tierra roja llamada almagra).

Hasta aquí no hay dudas sobre la evolución del nombre de nuestro pueblo.  Las incertidumbres surgen en cuanto al origen del término “Almazarrón”. 
Sobre esa cuestión hay dos teorías. Para unos, la voz “Almazarrón” es de procedencia exclusivamente árabe. Otros afirman que tiene raíces romanas. La duda se resume así: ¿fue la almagra la que dio nombre a Mazarrón o fue Almazarrón el que dio nombre a la almagra?

¿Origen árabe? 
Todo parecía indicar que Almazarrón evolucionó  del término árabe  “misr” o “almisr”, que significaba arcilla o tierra roja, nombre aplicado al almagre o almagra, y que  pudo castellanizarse  con la forma  “almazarrón”.  Según esta teoría, el origen de Almazarrón se justificaba  al ser un lugar caracterizado por el color de la almagra (“almisr”), subproducto de la fabricación del alumbre, que cubría de rojo buena parte de su territorio, tras  iniciarse la producción del dicho alumbre en la segunda mitad del siglo XV.  Pero, frente a esta teoría, surge un problema: hay un documento datado en 1428, que habla del territorio de “Maçarrón”.  Se trata de una carta real en la que, refiriéndose a la cría de halcones, se lee:
              «…en las yslas de las mares de Cartagena e del Maçarron e de las Aguilas…»
En este caso, el término “Maçarrón” se refiere, no al núcleo urbano inicial, sino al territorio comprendido entre  la costa (conocida como la marina o Susaña) y las  sierras Almenara y Algarrobo.   Es decir, el nombre Maçarrón ya existía en una época en la que no hay constancia (por el momento) de  que hubiera, en nuestras tierras, explotaciones de alumbre.  Eso significaría que el origen del nombre de nuestro pueblo es otro y que la palabra “Maçarrón” es anterior a la citada época minera.


¿Origen romano?
La segunda teoría remonta los orígenes de “Almazarrón” a la época romana. Según la misma, resultó de dos vocablos romanos: “masa” o “marsa” (puerto) y “ron” (romano) Durante la edad media, por influencia árabe, se transformó en marsà al-rün”  que se convertiría en “Maçarron”. Después  se antepuso “al” y se fusionaron en un vocablo único hasta convertirse en Almaçarrón, que significaría “el puerto romano”. Efectivamente, a comienzos de la era cristiana, Mazarrón era un municipio muy importante, como se demuestra por los cotos mineros explotados  y los más de 80 yacimientos romanos descubiertos.
Así cobra sentido la denominación de Casas de los Alumbres de Almaçarrón, que hacía referencia a las Casas de las fábricas de Alumbres del lugar denominado Almaçarrón. La palabra almagra, pues, no dio origen al nombre de Almazarrón, sino más bien al contrario:  Almazarrón (nombre del territorio)  fue la palabra que acabó sustituyendo a almagra y, así, en muchos lugares fuera de nuestro pueblo, llamaban almazarrón a la tierra roja, del mismo modo que, al decir un Jumilla o un Rioja nos referimos al producto vino, sustituyéndolo por sus lugares de origen (metonimia).
Esta teoría es la más aceptable a la luz de los conocimientos actuales.

¿Origen prerromano?
Y, a partir del origen romano, seguimos, ampliando la segunda  teoría, remontándonos en el tiempo con una hipótesis  que no goza de respaldo histórico. La idea la difundió, hace más de un siglo,  Eulogio Saavedra  y Pérez de Meca en su libro “Mastia y Tarteso”. Esta suposición se remonta a la Iberia anterior a la época cristiana y propone la posibilidad de que la ciudad de “Mastia” se encontrase en la parte más profunda del golfo  de los massienos. En una época de tantas imprecisiones cartográficas, la descripción de la localización podría aplicarse tanto a Cartagena como a  Mazarrón.
Siguiendo esta teoría, el vocablo “Mastia” se convertiría en “masa” o “massa” (después “maça” o “maza”), del mismo modo que Bastia se trasformó en Baza.  Y aquí enlazamos, con la teoría romana, aunque por distinta razón etimológica.  Según esta hipótesis la denominación de nuestro pueblo procedería de  “maça” y “rom”: Mastia romana.

¿Y qué decir del término Ficaria?
El nombre romano, “Ficaria”  (higuera) apareció en una de las estatuas de genios tutelares encontradas en la Serreta en el siglo XVIII. En el pedestal se lee:  “MUNICIPIUS FLAVIUS FICARIENSIS”. Por esa razón y por la abundancia de higueras, se asoció a nuestro pueblo,  pero los datos no respaldan suficientemente la identificación del topónimo con Mazarrón.

                                                                   Jerónimo García Jorquera
                           

Fuentes:
Alonso, S. (1973). Notas para la Historia de Mazarrón. Nogués: Murcia.
García, P. (1969). Panorámica de Mazarrón desde la mina Aurelia [Fotografía]. Procedente del Archivo fotográfico Paco García.
Hernández Carrasco, C. V. El árabe en la toponimia murciana. Recuperado de:  https://digitum.um.es/jspui/bitstream/10201/21880/1/05%20El%20arabe%20en%20la%20toponimia%20murciana.pdf
Pocklington, R. (1985).  Seis voces de origen árabe. Revista de Filología Española, vol. LXV nº1/2. CSIC.

lunes, 18 de junio de 2018

viernes, 18 de noviembre de 2016

IV SEMINARIO INTERNACIONAL SOBRE LAS FRONTERAS DE LOS MUNDOS IBÉRICOS Y MEDITERRÁNEOS

    El 15 de noviembre se celebró, en el Museo Arqueológico Factoría Romana de Salazones, en Puerto de Mazarrón, un nuevo seminario histórico bajo el título “Los espacios efectivos o representados, políticos o sociales”. Tuvo como coordinador científico al Dr. José Javier Ruiz Ibáñez (Departamento de Historia Moderna y Contemporánea de América de la Universidad de Murcia), con la colaboración de María Martínez Alcalde, Arqueóloga municipal y directora de la sede. El Ayuntamiento de Mazarrón estuvo representado por Pedro Martínez Pagán, Concejal de Cultura, que dio la bienvenida a los presentes. 


    Con la presidencia del Dr. Bernard Vincent, director de estudios en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París, el evento constó de los siguientes ponentes y conferencias:
    Dra. Claire Judde de Larivière, del Departamento de Historia de la Universidad de Toulouse, habló sobre “Los espacios sociales en la Baja Edad Media”, tomando como modelo la ciudad de Venecia.
    Dr. Guillaume Gaudin, del mismo departamento universitario, expuso algunas aportaciones  sobre la correspondencia entre Manila y la Corte de Felipe II, en una conferencia titulada “Representar los espacios administrativos”.  
     Dr. Juan José Sánchez Baena,Doctor del Departamento de Historia Moderna, Contemporánea y de América de la Universidad de Murcia, impartió la conferencia “El mar como espacio político y simbólico” en la que comentó cómo algunos espacios marítimos comerciales se convirtieron en espacios bélicos ante la aparición de los corsarios y cómo los estudios cartográficos fueron adquiriendo relevancia en España.
    El acto acabó con un turno de preguntas y debates en torno a los temas tratados.
    Hace cuatro años que Mazarrón viene siendo sede de estos seminarios, que se realizan, con muy alto nivel aqcadémico e investigador, desde la celebración del Congreso Internacional  “Felipe II y Almazarrón”, en 2012.

                                                                                                    Jerónimo García Jorquera

Imagen: http://www.mazarron.es/es/ayuntamiento/noticias/EXPERTOS-INTERNACIONALES-ABORDAN-EN-MAZARRON-LA-IMPORTANCIA-DE-LAS-FRONTERAS-HISTORICAS-EN-LOS-MUNDOS-IBERICO-Y-MEDITERRANEO/#!prettyPhoto[gallery1]/0/

lunes, 14 de noviembre de 2016

LEYENDA DEL MILAGRO DE BOLNUEVO O DE ALMAZARRÓN (Resumen)

Llegada de los piratas
    El día 16 de noviembre de 1585, protegidas por la oscuridad de
la noche, siete galeras piratas, procedentes del norte de África, al mando de Arráez Morato (1), arribaron a la costa de Calnegre (2).
De ellas desembarcaron numerosos hombres armados y se dirigieron a Almazarrón para saquear y hacer prisioneros a quienes vender como esclavos o por quienes pedir rescate. 
    Uno de aquellos tripulantes era Mamí, un moro que, años antes, había sido capturado por los mazarroneros y, tras demostrar su fidelidad y honor, fue liberado bajo la promesa de conseguir, en la costa africana, la libertad para un familiar de su amo, cosa que cumplió.
    Mamí había dejado buenos amigos en Almazarrón y, sabiendo que la villa no podría resistir el ataque, intentó que sus compatriotas se retirasen. Para ello expuso a Morato que la empresa era difícil, ponderando  que su gente era insuficiente para una tierra desconocida y que, en aquel lugar, había mucha gente armada y valerosa acostumbrada a defenderse de ese tipo de incursiones.
    En su empeño por evitar la tragedia exageró al decir que había más de mil vecinos y cien caballos de guerra con jinetes expertos.
    Confiando en el factor sorpresa de la madrugada, Morato no se amilanó y mandó a sus huestes cruzar sigilosamente la sierra de Piedra Mala (Las Moreras) y, ya con la villa a la vista, envió a dos espías para recabar información  del estado de la población. 

Señales de alarma
    Mientras esperaban, se escuchó a la campana tocar la vela del cuarto del alba (cuatro de la madrugada) con golpes tan presurosos como cuando lo hacen a rebato. Se debió a que, precisamente aquella noche, la estaba tocando una persona novata en el oficio. 
    Al mismo tiempo, a un vecino llamado Andrés Muñoz se le escaparon dos mulas en dirección al lugar donde los piratas estaban concentrados. El sonido de los cascabeles con el trote  provocó el terror entre los moros, pues, desde hacía muchos años era conocido que un sonido similar, producido por el caballo del marqués de los Vélez, solía poner en fuga a los enemigos.
    A su regreso, los espías dieron cuenta de que, en una casa, había varios hombres reunidos (no sabían que estaban jugando a los cientos) y que uno de ellos decía poseer. él solo, catorce caballos. Supusieron, pues, que los habitantes del lugar no estaban desprevenidos.

La huida
    Al no saber interpretar la realidad de esta serie de acontecimientos casuales, muchos piratas empezaron a sentir miedo, lo que aprovechó Mamí para reiterar sus advertencias, añadiendo que todas esas señales significaban que se habían dado cuenta de su presencia y estaban preparados para hacerles frente y, que mientras se quedasen en aquel territorio, estaban poniendo en riesgo sus vidas. 
    Morato Arráez intentó, sin conseguirlo, poner orden en sus huestes pero el imaginario peligro inminente ya había hecho mella en casi todos sus hombres, así que comenzaron una huida desordenada provocando ruidos que alarmaron a los mazarroneros, quienes, ahora sí, iniciaron su persecución. 
    Retornaron los moros por el mismo camino de su llegada dirigiéndose hacia las calas de Cueva de los Lobos donde les esperaban sus naves. 
    En plena fuga apareció, en medio de un resplandor,  una amazona que les perseguía y provocaba aún más espanto y confusión con lo cual, muchas armas quedaron por el camino.  
    Cuando las gentes del lugar llegaron a la costa encontraron los restos de la huida y vieron que las galeras piratas ya se alejaban.

Hechos extraordinarios
    Hacia el mediodía regresaron al pueblo los vecinos reuniéndose en la iglesia de San Antonio para dar gracias a la Virgen del Rosario que se veneraba en aquel templo. 
    En esos momentos se escuchó la campana de la ermita de la Concepción (actual Iglesia de la Purísima) que tocaba por sí sola de un modo extraño. Los vecinos acudieron al ese templo que, en aquella época, constaba sólo de una pequeña nave cuya cabecera estaba en la actual capilla del Sepulcro, y presenciaron sucesos sorprendentes.  
    La lámpara, que debía estar apagada por haber consumido durante la noche todo el aceite, seguía encendida y desbordante de ese líquido. 
    El rostro de la sagrada imagen apareció ligeramente girado hacia la costa y, durante más de una hora, era resplandeciente y con gotas como de sudor. 
    A los pies de la imagen había restos de de arena.

Epílogo
    En unos momentos se improvisó una procesión, con recorrido por las parroquias, cantando el Te Deum laudamus. 
     Posteriormente, las autoridades municipales recogieron testimonios firmados de los testigos de estos hechos extraordinarios en documento que se conserva en el archivo municipal. 
    En estos acontecimientos se fundamenta el hecho de adoptar a la Concepción (posteriormente Inmaculada o Purísima) como patrona de Almazarrón.

                                                                                                               Jerónimo García Jorquera 

(1) Aunque en los documentos de la leyenda aparece Arráez Morato como el nombre del jefe de los piratas, hay que tener en cuenta que “arráez” era la palabra con que se designaba al capitán de un navío, así pues, “arráez morato” significaba capitán moro. En realidad, durante varios siglos, en las costas mediterráneas, a muchos líderes corsarios se les llamaba Arráez Morato.
Se cree que el personaje de nuestra leyenda era Murad Reis, un albanés secuestrado por los piratas en su niñez y adoptado como hijo en Argel.
(2) No significa que desembarcasen exactamente en Puntas de Calnegre. Pudo ser en cualquier lugar de esa zona de la costa, entre Puntas y Piedra Mala o (calas de Bolnuevo).

Imágenes:
Archivo Paco García
http://www.laopiniondetrujillo.com/opinion/angeles-sanchez-rubio/chusma-granada/20140820110120002599.html

sábado, 15 de octubre de 2016

ALMAZARRÓN DESPUÉS DE LA INDEPENDENCIA


    Al día siguiente de las celebraciones por la independencia, vuelta a la realidad para enfrentarse a los compromisos contraídos a consecuencia de los costos del Privilegio Real: pagar las deudas a prestamistas o letrados y levantar las construcciones a las que nos habíamos comprometido: la torre del Puerto (la de San Ildefonso en el Cabezo del Faro) y una muralla alrededor del núcleo urbano de la villa, que no llegó realizarse ya que se limitaron a tapiar los extremos de algunas calles.. 
    Y todo ello en mitad de una crisis observable en el stock de alumbres, en el empobrecimiento generalizado y en el descenso de la población ante la pérdida de puestos de trabajo y en la disminución del tráfico comercial en el Puerto. 
    En 1.592, veinte años después de recibir la Carta de Felipe II, se produce el cierre total de las explotaciones de alumbres. Almazarrón nunca volvió a recuperar los mercados de Inglaterra y Flandes, perdidos por las confrontaciones que Felipe II mantuvo frente a esos territorios. Las ventas de los excedentes acumulados de alumbres y, posteriormente las de almagras, permitieron subsistir a Almazarrón durante los siglos siguientes.

                                                                                                       Jerónimo García Jorquera

Este post es una adaptación de un fragmento  (páginas 92 y 93) de: "La independencia de Almazarrón", publicado por el autor (Jerónimo García Jorquera) en Carlantum. Actas de las II Jornadas. U. P. de Mazarrón y Ayuntamiento de Mazarrón. 2005.
Imagen: http://iesfelipesegundo.es/ies/index.php/es/historia-y-arte-de-mazarron/746-las-fabricas-de-alumbres-de-mazarron

sábado, 8 de octubre de 2016

ALMAZARRÓN: CELEBRACIONES POR LA INDEPENDENCIA

    A pesar de las dificultades económicas, el cabildo acuerda celebrar extraordinariamente el acontecimiento. Las fiestas tuvieron lugar en septiembre, durante el fin de semana en que se conmemora la festividad de Nuestra Señora del Rosario.
    Los festejos empezaron el día 7, sábado, a las diez de la mañana, con toques a rebato de campanas  y trompetas, acompañados con salvas de trabucos y bombardas. A continuación, en la Plaza Mayor (actual plaza del Ayuntamiento) se pregonó el privilegio, algo preceptivo, para que lo pudieran conocer los vecinos. Todos los presentes fueron invitados a zarzaparrilla, miel y arrope. Los actos matutinos acabaron con juegos de cañas, en los que se enfrentaban hombres a caballo o a pie, lanzándose cañas (a modo de lanzas) y protegiéndose con escudos.
    Por la tarde un grupo de juglares, venidos de fuera, hizo una apología del la independencia de la villa y, por la noche, tuvo lugar el espectáculo musical más esperado: las zambras, una mezcla de cantos y danzas de influencia morisca, al son de panderos, flautas y dulzainas.
    El domingo por la mañana se celebró la popular suelta de toros, siguiendo un trayecto protegido por vallas, desde la falda de San Cristóbal hasta la Plaza Mayor. Por la tarde se clausuraron los festejos con una procesión desde la ermita de La Purísima hasta el templo de San Andrés y con una solemne misa.
                                                                                                         
                                                                                                                          Jerónimo García Jorquera

Este post es una adaptación de un fragmento  (páginas 92) de: "La independencia de Almazarrón", publicado por el autor (Jerónimo García Jorquera) en Carlantum. Actas de las II Jornadas. U. P. de Mazarrón y Ayuntamiento de Mazarrón. 2005.
Imágenes:


sábado, 1 de octubre de 2016

ALMAZARRÓN 1.572: POR FIN LA INDEPENDENCIA

Portada de la Carta de Privilegio Real, firmada por Felipe II el 1 de agosto de 1.57
    Las aspiraciones segregacionistas se debilitaban con la multiplicación de los gastos en pleitos y, sobre todo, cuando se descubren  malversaciones de algunos representantes municipales desplazados a la corte para supervisar los pagos y realizar las gestiones ante la corona.
    En 1.571, fue elegido un nuevo Concejo que puso orden en el caos del ayuntamiento y aclaró que la deuda municipal con la hacienda real se elevaba a 485.000 maravedíes., que  correspondían a la cantidad pendiente de pago más los intereses por los sucesivos retrasos.  
    En 1.572 el regidor Pedro Curado se desplazó a Madrid y realizó el último pago al monarca. Al cabo de unos meses, el 1 de agosto, Felipe II firmó, por fin la, Carta de Privilegio Real y el regidor, recibido como un héroe, la entregó en la Villa de Almazarrón el 22 del mismo mes.

Nota: El documento original de dicha carta, formado por doce pergaminos escritos con la tipografía de la Chancillería Real y decorados con miniaturas, desapareció en 1985. Recientemente se elaboró otro manuscrito facsímil.

                                                                                                                    Jerónimo García Jorquera

                           
Este post es una adaptación de un fragmento  (páginas 91) de: "La independencia de Almazarrón", publicado por el autor (Jerónimo García Jorquera) en Carlantum. Actas de las II Jornadas. U. P. de Mazarrón y Ayuntamiento de Mazarrón. 2005.
Imagen: Archivo fotográfico de Paco García.

sábado, 24 de septiembre de 2016

ALMAZARRÓN: CRISIS ECONÓMICA A PUNTO DE LA INDEPENDENCIA


    A finales de la década de los sesenta empieza la crisis de la minería de los alumbres. A  causa de las confrontaciones de Felipe II con nuestros principales clientes europeos, Inglaterra y Flandes, el alumbre no puede ser exportado y los principales ingresos disminuyeron.
    En la futura Villa de Almazarrón las dificultades citadas en cuanto a obligaciones de reunir el dinero para pagar el privilegio, las pérdidas en los envíos a la Corte, los intereses producidos, los nuevos impuestos, etc. se transforman en empobrecimiento generalizado. 
    La producción agrícola se redujo debido a las sequías y plagas de langosta. Los alimentos básicos (trigo, aceite, vino…) escaseaban, a los trabajadores del mar se les obligó a comercializar el pescado en la villa, al precio establecido o, como alternativa, venderlo al exterior a cambio de trigo. Esta decisión  provocó el abandono de la actividad pesquera con la consiguiente falta de productos marinos y la reducción de la vigilancia costera que los pescadores realizaban.                                                                                 Jerónimo García Jorquera

Este post es una adaptación de un fragmento  (páginas 89) de: "La independencia de Almazarrón", publicado por el autor (Jerónimo García Jorquera) en Carlantum. Actas de las II Jornadas. U. P. de Mazarrón y Ayuntamiento de Mazarrón. 2005.
Imagen: Archivo fotográfico de Paco García.

sábado, 17 de septiembre de 2016

ALMAZARRÓN: DIFICULTADES EN LOS PAGOS AL REY


    Aunque los 4,3 millones de maravedíes debían ser entregados al monarca, íntegramente, a lo largo de 1.565, la villa no pudo hacer frente a ese compromiso durante siete años llenos de dificultades, engaños, promesas y traiciones.
     Para reunir fondos se establecen nuevos impuestos, como el de licencia de obras, y   nuevas sanciones (daños causados por el ganado o  por tirar basuras). Se hacen, sin éxito,  sucesivas convocatorias para que realicen sus aportaciones proporcionales de la cuota de 9.000 mvs. a unos vecinos, cada vez menos entusiasmados con las “supuestas ventajas” de la independencia. Como había entre ellos grandes diferencias económicas, se establecieron tres categorías de contribuyentes, lo que provocó nuevos enfrentamientos para ubicarse en la más ventajosa.
    Tras muchos ruegos, los marqueses (cuyos beneficios anuales superaban los siete millones de mvs.) accedieron a prestar determinadas cantidades de alumbres para que los comercializara el municipio. El resultado de la operación fue desastroso ya que a penas consiguieron obtener el 60% del la cantidad esperada.

                                                                                                                    Jerónimo García Jorquera

Este post es una adaptación de un fragmento  (páginas 88 y 89) de: "La independencia de Almazarrón", publicado por el autor (Jerónimo García Jorquera) en Carlantum. Actas de las II Jornadas. U. P. de Mazarrón y Ayuntamiento de Mazarrón. 2005.
Imagen:  https://trapatroles.wordpress.com/tag/mazarron/

sábado, 10 de septiembre de 2016

ALMAZARRÓN: Fijación de límites del territorio municipal


   Un nuevo juez, Juan de Arteaga,  se desplaza a la villa para reafirmar el censo de 479 vecinos y delimitar el nuevo término municipal,  colocando los correspondientes mojones.  El primero se pone en Parazuelos (límite con Lorca) y, a una distancia similar, aprovechando la orografía y  tomando la villa como centro, se colocan, en disposición aproximadamente semicircular,  los restantes en los siguientes lugares:  camino de Ifre, Castillejo (Herrerías), camino de Puerto Marién (fuente de Paredes), Albardinal de Calentín,  Palaces (Gañuelas), camino de Lorca, rambla de Murcia (Hermanillas), camino de Alhama, camino del Saladillo (sierra del Algarrobo), camino de Cartagena a Alhama, senda vieja de Morales, Margajón, fuente del Mingrano, Valdelentisco, camino de la Zoya (Azohía) y, por último, el del Cabezo del Mojón, marcando el límite costero con el territorio cartagenero.      
     La fijación de los límites del municipio enconó aún mas las relaciones con Lorca y Cartagena, cuyas gentes derribaban los mojones y entraban en nuestros territorios para aprovechar caza, pastos o madera de árboles, con los consiguientes enfrentamientos violentos entre campesinos de uno y otro lado de la línea divisoria.     El concejo se veía obligado a destinar parte de sus escasos fondos a vigilancia y a pleitear contra los infractores.

                                                                                                                     Jerónimo García Jorquera


Este post es una adaptación de un fragmento  (página  88) de: "La independencia de Almazarrón", publicado por el autor (Jerónimo García Jorquera) en Carlantum. Actas de las II Jornadas. U. P. de Mazarrón y Ayuntamiento de Mazarrón. 2005.